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La ventilación cruzada, tu aliada para no utilizar el aire acondicionado

La ventilación cruzada se basa en frenar el avance del aire cálido para mantener la vivienda mejor refrigerada. Para ello tendremos que abrir una ventana en la fachada donde más sople el viento, y otra en el lado opuesto. Esto hace posible que el aire circule desde la zona de altas presiones a las de bajas. Como consecuencia, no será necesario tener ningún aparato de aire acondicionado, ya que la corriente que se genera en el interior de la vivienda es suficiente para mantenerla fresca.

Son muchos los edificios que incorporan este sistema de ventilación, incluso los más antiguos con peores construcciones. En este área influye la eficiencia energética, en cómo regular el aire que entra y sale de la vivienda. La ventilación cruzada se utiliza frecuentemente en la arquitectura bioclimática aunque, como hemos dicho anteriormente, hay edificaciones antiguas que también la aplican.

Es una técnica que no se puede aplicar en todos los lugares, sino que depende de las características de los vientos que se generan, de alta y baja presión. Para la ventilación cruzada hay que colocar puertas y ventanas estratégicamente para que, cuando se abran, echen el aire más cálido hacia afuera. Es decir, que se instalarán en la fachada sur de la vivienda. La entrada de aire que entre en la vivienda tiene que ser de las ventanas que se sitúen al norte. Es aquí donde se encuentran las corrientes de aire más frías, y las que ayudarán a mejorar la temperatura de la vivienda.

Como hemos dicho anteriormente, es innecesario, en muchas ocasiones, el uso de aparatos de aire acondicionado puesto que, con estas medidas, se elimina el aire caliente. La ventilación cruzada es uno de los métodos más habituales en edificios sostenibles.